Últimamente he pasado por momentos difíciles. Momentos de profunda tristeza y desesperación; una desesperación situada en el hecho de que mi vida no tiene Sentido. Me pregunté si valía la pena sufrir en una vida que carece de Sentido. Esta desesperación llego hasta el punto que un día pensé que era preferible ser un caballero hospitalario y que volasen la tapa de mis sesos en una batalla contra los otomanos, porque de esta manera mínimo moriría de una manera digna y honorable, peleando por algo. Sería olvidado eternamente, porque no soy un Jean Parisot de la Vallete, pero aún así valdría la pena (según pensé). Esto claro lo pensé en un momento de crisis donde mi vida se sentía sin dirección. Llegué a resentir la vida, resentir el hecho de que estoy consciente y llegué a pensar ese grande pecado que hubiese sido mejor si no hubiese nacido. A veces me siento como un barco sin rumbo, naufrago en un vasto océano de posibilidades y oportunidades, en búsqueda de una corriente que me lleve al Sentido y la dignidad. Entonces escribo este ensayo con la esperanza de conseguir esa pequeña briza que me de Sentido y que en efecto pueda decir: «vivo por algo y ese algo vale la pena.»

Batalla donde el autor pensó que era preferible morir y ser olvidado a vivir en este mundo que parece sin Sentido.
Hay una historia de un artista de la antigua Grecia que toca una flauta llamada aulos, el artista hablando de su arte dice: «Si la audiencia tan solo supiera que el placer que derivo de tocar el aulos es superior al que recibe la audiencia, en vez de pagarme a mí, yo les pagaría a ellos.» La vida entonces no se trata de hacer dinero, se trata de encontrar satisfacción en lo que hacemos. Al hacer una familia, supongo, hacemos literalmente lo que menciona el artista, damos a nuestra familia por amor a ellos. Dando recibimos esta grandísima satisfacción, que de otro manera simplemente es imposible recibir. Me acuerdo que mi Papá una vez me platicó que hay dos días que son los más importantes en la vida de una persona: el día en que naces y el día en el que sabes por qué naciste. Dice que el supo porque nació cuando nacimos nosotros. Entonces, creo que al dar, al amar y al perdonar no solamente sabemos porque nacimos, sino nace algo nuevo en nosotros y eso nos da Sentido.
El psicólogo Victor Frankl nos dice que el hombre anhela el Sentido y que hay tres maneras de obtener Sentido en nuestras vidas: trabajando, sufriendo y amando.
El trabajo: El Sentido que da el trabajo quizá mejor se puede visualizar con la excelentísima frase de Plutarco: «El arco se rompe cuando es estirado, pero el alma se rompe cuando está relajada.» Entonces, así es, cuando dejamos de trabajar muchas veces nos sentimos inútiles. Sentimos que no aportamos nada de valor en este mundo y también es por eso es que los famosos bullshit jobs son tan tóxicos para nuestras almas. Pudren todo el valor que quisiéramos dar a ese mundo y literalmente prostituimos nuestra alma por dinero, pero hay veces que tristemente es necesario.
El sufrimiento: Una de las historias que mejor recuerdo del libro de Victor Frankl de El hombre en busca de sentido, es la de un viejo y su recién muerta esposa. Él estaba sufriendo mucho su esposa acababa de fallecer y realmente su vida parecía sin Sentido después de una vida juntos.
El anciano se preguntaba – «¿por qué vivir cuando ya no vive ella?»
Frankl lo interroga – «¿qué hubiese pasado si su mujer lo habría sobrevivido?»
«Ella hubiera sufrido mucho, de verdad me amaba y hubiera sido terrible para ella» – respondió.
«Ahí lo tienes: tu sufres para que ella no sufra, tu estás aquí viviendo para que ella no tuviera la pena de verte morir.» – contesta el psicólogo.
Dice Frankl que solamente tuvo esa sesión y que instantáneamente reconoció el señor el Sentido de su sufrimiento.
Creo que al asignarle un valor a nuestro sufrimiento, todo sufrimiento se hace tolerable. El sufrimiento nos permite decir: yo sufro para que alguien más no sufra, sufro para que mis hijos tengan una mejor vida, sufro ahora para llegar a donde quiero estar, y es así que el sufrimiento nos da un gran Sentido en nuestras vidas.
El amor: Finalmente, es la opinión del autor que del amor desprende todo el Sentido de nuestras vidas y es el cimiento de las otras dos. El amor hace posible el sufrimiento por que realmente solo estas dispuesto a sufrir por algo que amas y que te apasiona. Además, el amor da un Sentido a la vida por el hecho de que la vida deja de ser tuya, y paulatinamente se hace de la gente que amas mientras más las amas. El amor permite trabajar por algo que es más grande que uno mismo. Solo cuando amamos y trabajos algo exterior a nosotros podemos encontrar el Sentido.
Vale la pena vivir la vida. Vale la pena vivir tu vida. Ama, sufre y trabaja.
Excelente reflexión querido amigo!
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